La novela
La novela recrea un escenario mucho menos high-tech y aún más low-life de lo que suele ser habitual. Es más post-apocalíptico, por decirlo de alguna manera, y con unas corporaciones que, aunque siguen ejerciendo un poder considerable, están mucho mas distanciadas de las vidas de la gente.
La historia tiene lugar a mediados de un siglo XXI hipotético en el cual las corporaciones han amasado tanto poder como para colonizar la órbita cercana. Cuando esto ocurrió, trataron de someter la Tierra entera a su voluntad. La gente se negó y hubo una guerra en la que los Orbitales, que no estaban para tonterías, zanjaron el asunto bombardeando varias ciudades terrestres con asteroides desviados de sus órbitas. Después de eso, las corporaciones asumieron el control directo de algunos lugares como zonas francas cuidadas y bien protegidas mientras el resto era abandonado a su suerte.
En Hardwired el capitalismo sigue siendo una parte importante del motor que mueve el mundo, pero las corpos se sienten más como los dioses del olimpo que lo dirigen todo desde las alturas. Por poner un ejemplo, recuerdan más a Lauren Bancroft de Altered Carbon y su forma de ostentar el poder que a las corpos de Neuromante o el propio jdr Cyberpunk. La película Elysium también es otro buen ejemplo de esto.
Este distanciamiento hace que la gente que vive fuera de las zonas francas tenga sus propias reglas, con su propio orden de poderes y una mayor independencia tecnológica de estas corporaciones, con muchas cosas haciéndose de forma artesanal. Por ejemplo, aunque existen ciberimplantes que sólo pueden ponerte en una buena y carísima clínica médica, al mismo tiempo se ensamblan misiles guiados soldando circuitos impresos con estaño en un garaje.
Además la tecnología está muy avanzada en algunas áreas pero poco en otras. Por ejemplo, no hay nanotecnología: Si quieres meterte algo en el cráneo, tendrán que hacerte un agujero con un taladro. No hay tampoco ciberespacio y para conectarse a redes informáticas se siguen empleando interfaces de comandos. Pero por otro lado, existe la posibilidad de alcanzar la cuasi inmortalidad con tratamientos médicos y toda la parte de conectarse a vehículos y controlarlos mentalmente es muy potente.
De hecho, estas dos últimas cosas tienen un peso importante en la trama. Inicialmente, el protagonista de la novela es el Cowboy, un ciberpiloto que controla con su mente los Panzers: Hovercrafts blindados con tecnología stealth y armados hasta los dientes que se emplean para llevar contrabando desde las zonas francas a donde sea... o haga falta, ya que entre dicho contrabando muy a menudo hay medicamentos ordinarios y bienes de primera necesidad que los orbitales retienen a posta para controlar a la población.
La otra protagonista de la novela es Sarah, una mercenaria que recibe el encargo de cargarse a un corpo discretamente para lo cual usa la comadreja: Un arma implantada en su garganta que, mediante un beso, puede introducirse en el cuerpo de su víctima y hacerlo puré. Arma que por cierto fue recreada en el juego de rol con el nombre de ciberserpiente.
Tras Hardwired, Walter Jon Williams publicó las novelas Voice of the Whirlwind y Solip:System, las cuales tienen lugar en el mismo universo que la novela y entroncan con parte de su historia. Aunque no son continuaciones per se, sirven como ampliación de la ambientación original.
El suplemento de Cyberpunk 2013
En 1989, el propio Walter Jon Williams con la ayuda de Mike Pondsmith, publicó un suplemento para la edición original de Cyberpunk (la llamada Cyberpunk 2013) que adaptaba la novela para poder jugar aventuras en su ambientación. Por aquel entonces el setting del juego de rol no estaba tan desarrollado como en los años siguientes y la idea de poder usar la novela como referencia resultaba muy interesante. Además, mientras que Cyberpunk tiene un setting mas tradicional e inspirado en las novelas de Gibson y algún que otro anime japonés, Hardwired rezuma guerra fría por todas partes y tiene un toque salvaje a lo Mad Max que mola mucho.
El suplemento es una mezcla de ambientación, nuevas reglas, equipo y unas pocas aventuras jugables. La parte de ambientación amplía lo que se deja ver en la novela y añade todos esos detallitos de trasfondo que la convierten en algo jugable. En ella, se dedica un apartado a explicar las diferencias que hay entre la cultura punk de Cyberpunk 2013 y la de Hardwired, incluyendo todo lo referente a como se ciberimplanta la gente.
La parte de reglas incluye un sistema de combate y netrunning alternativos. Para el combate hay varias opciones, como un método de resolución de acciones que intenta reflejar la naturaleza hiperrápida de los combates con reflejos aumentados o un sistema de daño alternativo.
La parte de netrunning me atrevería a decir que es quizás lo que más llama la atención de todo el suplemento: Siendo las reglas de netrunning de Cyberpunk 2020 de aquella manera, la gente ha ido buscando aquí y allá alternativas, (acabando muchas veces por escribir sus propias reglas).
En Hardwired todo funciona mediante líneas de comandos y diagramas de bloques que definen la estructura de la red local en la que uno quiere infiltrarse. Para ello, primero te conectas a ella enmascarando tu conexión con una traza a través de varios nodos (nunca directamente). Después tienes que buscar una forma de entrar, ya sea usando alguna cuenta, fallo de seguridad, etc. Una vez dentro, todo lo que hagas funciona mediante comandos. Incluso te presentan un pseudo-lenguaje de programación llamado EBASIC para que los jugadores escriban sus propios programas.
Por último, hay seis aventuras jugables que además sirven muy bien para entrar en ambiente y ver como funcionan las cosas en el mundo de Hardwired.
Conclusiones
Hardwired siempre ha sido una de mis novelas cyberpunk favoritas. Como suelo decir, todo es hijo de su tiempo y el género cyberpunk no es una excepción. Nació en los 80, en una época donde el capitalismo y la tecnología iban sin frenos, Internet empezaba a ser algo serio y la guerra fría volvía a pegar algún que otro susto.
Me gusta cuando lo que leo, veo o juego está impregnado de las cosas que definieron su época. En este sentido, Hardwired presenta un mundo muy ochentero reimaginado según los canones del género cyberpunk. Me encanta como la parte punk, la rebeldía, llega al extremo de enfrentarse a las corporaciones a misilazos fabricados en el garaje de tu casa. De como las cosas no van simplemente de ir por la vida tratando de hacer lo que te de la gana mientras sigues consumiendo religiosamente lo que las corpos quieren venderte.
Todo se siente mucho más extremo y más bestia en Hardwired. ¿Quieres unos conectores de interface que te permitan superar todos los límites pilotando tu caza de combate? Vale, pero te vamos a tener que abrir la cabeza. ¿Combates? Se ven como un borrón de lo rápidas que son las maniobras cuando se pegan dos ciberimplantados. Es difícil saber quien empezó si no estás ciberimplantado tú también.
El universo de Cyberpunk 2020 siempre ha tenido mucho de Hardwired en mis partidas y eso si directamente no lo he dejado aparcado en favor de él. Personalmente considero que es una pequeña joya que a veces ha quedado relegado a un segundo plano por la popularidad de obras como Neuromante, Ghost in the Shell o Matrix. Y por eso no me cansaré de recomendar tanto la novela como el suplemento.



















